Plaza Venezia

Es difícil no impresionarse al entrar a la plaza y contemplarla por primera vez. Mucho más cuando podemos mirar justo de frente al Monumento Nazionale a Vittorio Emanuele II.

Para poder construirlo se tuvo que trasladar un cuerpo entero del Palacio de Venecia, destruyendo así una de las últimas plazas renacentistas que quedaban en Roma.



Historia en la Plaza Venezia

Desde un balcón situado en la plaza, Benito Mussolini declamaba sus discursos dirigidos a los italianos y también en esta plaza se halla la sepultura del “soldado desconocido”, en recuerdo y en honor de todos los soldados que perdieron la vida durante la I Guerra Mundial y que nunca fueron identificados.

El aspecto actual de la plaza es consecuencia de las demoliciones y reconstrucciones llevadas a cabo a principios del siglo XX, cuando se inició la construcción del “Vittoriano”, el colosal monumento erigido en honor de Vittorio Emanuele II (que los romanos han bautizado con el nombre de “la máquina de escribir”).

La plaza también alberga el Palacio Venecia, una antigua sede pontificia desde donde el Papa Julio II asistía, asomado a un balcón, a la carrera de caballos barberos que hasta 1883 se disputaba a lo largo de Via del Corso. Además del Palacio Venecia, de su aspecto original también se ha conservado el Palacio Bonaparte, donde la madre de Napoleón, Letizia Ramolino, residió desde 1818 hasta su muerte.

Monumento a Víctor Manuel II

El Monumento Nazionale a Vittorio Emanuele II fue inaugurado en 1911 para rendir homenaje a Víctor Manuel II, primer rey de Italia tras su unificación.

En su interior se encuentran el Instituto para la Historia del Risorgimento italiano y el Museo Central del Risorgimento.

Recomendación

Una gran plaza con el mayor monumento de Europa. El monumento homenaje a Víctor Manuel es mucho más grande de lo que parece. Sólo el caballo mide 12×12 metros. En su barriga se hizo una cena para 24 personas. Sube por las escaleras y por la parte de atrás hay un ascensor que te lleva al mirador. Merece la pena subir y ver Roma desde lo alto.

Monumento imponente al igual que la custodia 24 horas del fuego por la guardia. Las vistas muy bonitas.